Ayer cuando Luis se fué, hice dos lavadoras, barrí y fregué nuestro piso. También hice limpieza y orden en mi despacho, hacía tiempo que quería limpiar mis libros. No me doy cuenta de la cantidad de libros que tengo, hasta que los saco de las estanterías para limpiarlos. Libros que llevan décadas acompañándome. Qué recuerdos. Solo con ver la tapa, puedo recordar la trama del libro, y hasta el final. Y en algún caso hasta el nombre de los personajes...me encantaba leer. Ahora apenas tengo tiempo, y si lo tengo me da sueño. Tengo que hacer algo con este asunto.

Después del orden y de sudar por el calor, me di una ducha y apliqué un acondicionador especial en mis canas. Ya tengo mucho cabello blanco, y desde que descubrí este acondicionador soy muy fan. Es de color lila, especial para que las canas no se pongan amarillas.

Pasé el día de ayer aquí y allí, jugando con los perros, con la gata...Pasando las horas como podía. La casa sin Luis es rara, vacía.

Cociné los tomates de nuestro vecino, me voy a preparar una buena pasta para comer mañana en el trabajo. Por la tarde quedé con mi hermano y mi cuñada, pasaron a saludarme, hoy ya vuelven en coche a Suiza. Al caer la noche, leí algunos diarios de 30nen. Ánimo Sophie!

Esta mañana al irme en la moto al trabajo me ecnontré con mis vecinos y me dijeron: Vanessa ya estás sola? Si necesitas alguna cosa, nos llamas por teléfono. Ya quedaremos para cenar una noche. Me alegra vivir en una comunidad donde la mayoría de los vecinos son gentiles.